¡VOTA Y ANOTA! Por Karla Pérezgil

¡VOTA Y ANOTA! Por Karla Pérezgil

Estudié en una escuela con sistema abierto. Teníamos un huerto de traspatio y nos dejaban tener animales con la condición de cuidarlos; participábamos en los llamados “gremios” tanto niños como niñas, lo cuales eran diferentes talleres como costura, carpintería, cocina, electrónica, etc. Todas las mañanas hacíamos el círculo mágico (herramienta didáctica para fomentar la conciencia social y el conocimiento a sí mismo); los viernes había cooperativa escolar (tiendita llevada en su totalidad por los alumnos), y por turnos, se escribía el diario del salón de clases con el fin de desarrollar la observación y la crítica constructiva… entre otras maravillas.

Pero en la que me quiero detener hoy, es en el proceso de formación de equipos y elección de representantes (capitanes) de los mismos para el festival deportivo.

Los directivos y maestros dividían la escuela en dos mitades, las cuales competirían meses más adelante por la copa del campeonato. Durante ese periodo, los alumnos elegíamos la disciplina deportiva en la que queríamos participar, y en las clases de educación física entrenábamos para la competencia.

Paralelamente, se convocaba a las campañas electorales. Alumnos voluntarios de los grados en número par, tanto de primaria como de secundaria, conformaban sus planillas, (o partidos políticos, para entenderlo de esa manera) con el fin de ser elegidos por el alumnado como sus representantes y capitanes de equipo. En el periodo de campañas, cada planilla (partido) debía desarrollar su propuesta de lo que ofrecían a los miembros de su equipo. Por ejemplo: Ser líder deportivo y buen ejemplo; fomentar el juego igualitario y amistoso; representar al equipo con honradez y buen ejemplo, motivar al equipo a dar su mejor esfuerzo, etc.

Recuerdo un año en el que cada planilla debía elegir un personaje histórico que los representara. Cómo olvidar a Manuel Camacho disfrazado de Cantinflas, dando su discurso en las asambleas generales llevadas a cabo en el patio, y en cada salón haciendo proselitismo. Era una réplica fiel de tan querido personaje. Por supuesto, barrió las elecciones.

El día de la votación, se creaban casillas que simulaban las montadas para las elecciones presidenciales e intermedias de nuestro país: Boletas con número de folio, crayón y credencial para votar, cabinas individuales con cortina, etc. El día era ansiosamente esperado por todos los alumnos, y se votaba de forma organizada y transparente.

La planilla o partido ganador, adquiría diferentes responsabilidades: elegía el color del uniforme que portaría su equipo en el festival deportivo (blanco o rojo), el cual distinguía a cada uno de los rivales; en los desfiles de inauguración y clausura portaban la bandera de su equipo, y entregaban las medallas junto con los directivos escolares en las premiaciones de cada competencia. Al final, el representante de mayor edad del equipo ganador, levantaba la copa del campeonato.

Lo anterior creó experiencias inolvidables: el gusto y la emoción por la competencia deportiva, y un aprendizaje invaluable de civismo que sembró en los alumnos, la semilla de la responsabilidad como ciudadanos mexicanos. He soñado por años que esto fuera adoptado por todas las instituciones educativas.

Ayer, López Obrador gritó dentro de su casilla y al salir de ella “¡Viva la democracia!”. Coincido y te platico por qué:

La democracia es considerada como una forma de gobierno justa y conveniente para vivir en armonía. En una democracia ideal, la participación de la ciudadanía es el factor que lleva a cabo los cambios, por lo que es necesario que entre gobernantes y ciudadanos se establezca un diálogo para alcanzar objetivos comunes. Por cierto, ¿cómo vamos con eso?

Ahora bien, la existencia de una democracia plena requiere mucho más que la celebración de elecciones libres y auténticas. El hecho de otorgar a todas las personas el derecho de votar en condiciones de igualdad, no basta para que un sistema político determinado sea considerado como democrático.

La democracia sólo puede ser alcanzada a través del respeto de los derechos fundamentales de los gobernados y, por consiguiente, del Estado de derecho. De igual forma, está íntimamente relacionada con la búsqueda de mayor igualdad social y la lucha contra la pobreza.

La democracia va más allá de un proceso electoral, se refiere también a la formación de valores de igualdad, tolerancia y respeto mutuo a las diferencias, los cuales son fundamento básico de las relaciones sociales pacíficas.  No es tarea fácil, especialmente ahora que estamos tan polarizados, y para ello considero fundamental la educación cívica, misma que lamentablemente fue retirada de los planes de estudio de la SEP hace varios años.

Hablando de democracia, no puedo dejar de resaltar la importancia de la equidad de género. Marion Reimers, escritora y comentarista deportiva, menciona en su libro “Juega como niña” la forma en que la inequidad se fomenta desde el patio escolar, en donde dicho espacio es asignado a los niños para que jueguen futbol, basquet o el deporte que elijan, mientras que las niñas son relegadas a las orillas sin la opción a participar en las actividades físicas. La autora propone fomentar el cambio desde lo geográfico. Considero una buena forma, el iniciar en la primera infancia la promoción de procesos de elección democrática, en donde se defienda la equidad, el respeto, la participación responsable y la creación de oportunidades iguales para todos. Agradezco a mi escuela haber sobrepuesto los valores humanos y ciudadanos por sobre de los académicos.

Adoptemos pues, buenas prácticas y valores sociales en casa y en la escuela, que solo tatuándonos en la mitocondria desde siempre lo que es la democracia plena, es que podremos alcanzarla a nivel nacional.

Finalmente, el deporte y la política se hablan al oído. Los Juegos Olímpicos han sido esenciales para el acercamiento de naciones en conflicto, como plataforma para exigir la equidad e inclusión y darles voz a movimientos raciales. Parece entonces acertado impulsar ambos aspectos desde la primera infancia, fomentando el deporte como un estilo de vida saludable, y la democracia, con todo lo que ella abraza, en un proceso de elección de representantes de los equipos competidores.

Ahora sí que el que vota, anota.

@kperezgil