Cuerpo, Espacio Expresivo por Karla Pérezgil

Cuerpo, Espacio Expresivo por Karla Pérezgil

A poco más de dos semanas de mi accidente, el acomodo de emociones y sensaciones ha sido un verdadero sutra (como los budistas llaman a las enseñanzas), y un camino para reconectar con mi mente, cuerpo y espíritu. Mi cuerpo aún sufre, y es en él principalmente en el que se enfoca esta reflexión.

El cuerpo humano generalmente se define como el conjunto de la estructura física y de órganos que forman al ser humano. Para la psicología corporal el cuerpo es la posibilidad de movimiento, así como la fuente de expresión y creatividad.

En el sujeto normal, el cuerpo no sólo se mueve por las situaciones que lo atraen, sino que puede, además, prestarse a experiencias. Está abierto a lo nuevo, a lo posible, es decir, al espacio y al tiempo.

Esto se comprueba con el aprendizaje de movimientos nuevos, que fomenta la ampliación de los límites del cuerpo hacia lo externo, el afuera y aquello que hay en ese espacio. Soy triatleta, y mi mayor reto ha sido siempre la natación; lograr en aguas abiertas no separar los movimientos de flexión y extensión de brazos que dan un mayor apoyo en el agua, el movimiento de los pies en el pataleo, la posición de cabeza y cadera, percibir el oleaje, la corriente, así como el horizonte (boyas, rocas, otros nadadores, puntos de referencia, arco de meta, etc) en una fisonomía afectiva de tal condición que el cuerpo, al integrarlos en el espacio o campo propio, adopte en un acto integral y espontáneo las diferentes posturas y realizar todos los movimientos necesarios. No canto victoria, pero un nadador profesional, lo realiza de forma automatizada.

Como deportistas somos más conscientes de nuestro cuerpo, y entrenamos gobernarlo para ser precisos en los movimientos. Es nuestro principal aliado. Cabe mencionar que hay una serie de estudios que muestran que el ejercicio físico, en este conocimiento y gobierno del mismo, se relaciona con una imagen corporal positiva.

Pero el cuerpo no solo es un instrumento material y útil, el cuerpo habla, es productor de signos, sus rasgos externos, posturas que adopta y movimientos, expresan la historia de quien lo porta, hacen referencia a su origen, posición social, a qué grupos y clases pertenece. Es una tarjeta de presentación.

De esta manera, el espacio corporal no es algo neutro, viene cargado de “valores” o significaciones claras, por esto el “cuerpo es eminentemente un espacio expresivo”, forma y hace vivir un mundo a través de habilidades motrices coordinadas.

Tras mi accidente, mi espacio expresivo se encuentra muy limitado, exigiendo un reacondicionamiento que me permita volver a estructurar una “imagen corporal” más dinámica, adecuada a la emoción auténtica y eficaz de lo que quiero expresar, en mi acción sobre el medio. Siento y pienso, pero mis movimientos no tienen el rango necesario para expresarlos atinadamente.

Paralelo a esa limitación, aún hay emociones poco claras, que me pregunto aún cómo serían representadas por mi cuerpo sano. Daba por hecho mis movimientos, y como un nadador profesional realiza su arte en un cruce, me expresaba de forma integral sin atender a cada movimiento. Hoy, cada pequeño avance, como el simple hecho de poderme levantar sola, son logros que me llenan de orgullo como cruzar la meta de una competencia deportiva. Estoy rebasada de emociones, por lo que mi nuevo reto es encontrar nuevas formas de expresarme, expandir mi campo de movimiento con aquello sano, apoyado de la palabra.

La alegría y el empuje se encuentran en los detalles que en la salud y la cotidianidad pasamos por alto. Hoy tengo más presente que nunca, que el cuerpo más que simple anatomía es un proceso viviente, un río sin límites, el escenario en el que nos presentamos al mundo. Me sorprende que lo que hoy me ocupa, no es regresar a mi pasión, a mi deporte como suele sucederme, sino simplemente recuperar y re-conocer mi espacio expresivo.

Mi refugio está por ahora aquí, en la palabra…

@kperezgil

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