Las pequeñas ciudades chinas

Las pequeñas ciudades chinas

Durante una cena en Wuhan en el año 2014, en la que acompañaba a la delegación de una ciudad portuguesa interesada en el desarrollo de acuerdos turísticos con China, la alcaldesa de esta ciudad portuguesa, en un momento distendido de la velada, se dirigió en todo amigable, para nada arrogante, al máximo representante del turismo de Wuhan para decirle que le parecía exagerado el número de cargos directivos que estaban sentados en esa mesa en representación del turismo de la ciudad china. Este hombre, en tono igualmente distendido y amigable, le respondió que igual ella aún no era consciente de las dimensiones de China, ya que Wuhan tenía más habitantes que Portugal y, seguramente, Portugal tendría más cargos directivos en el ministerio de turismo que su ciudad en ese mismo ámbito.

Y es que, cuando hablamos de China, los conceptos “grande” y “pequeño” que la mayoría de los occidentales manejan pasan a ser relativos.

Vivo en una ciudad “pequeña”, si preguntamos a los chinos. Una ciudad pequeña que en mi país, España, podría compararse sólo con las ciudades de Madrid y Barcelona en cuanto a número de habitantes. Una ciudad pequeña que se espera llegue a los seis millones de habitantes antes de la finalización de esta década. Y llegará. Porque cuando en China proyectan algo a 5, 10 o 15 años, una fórmula de planificación impensable en casi cualquier país occidental, se suele cumplir. Lo viví con la isla de Hengqin, proyectada en 2009 con un hito en 2014 y otro en 2021 que se han cumplido al pie de la letra. Y sólo hace falta ver las obras civiles que se están acometiendo en Zhuhai, mi ciudad, para darse cuenta que antes del final de esta década llegaremos a los seis millones de habitantes como se ha planificado. Autopistas y conexiones ferroviarias absolutamente sobredimensionadas para hoy, pero adaptadas al crecimiento previsto en los próximos años. Construyendo un aeropuerto cuatro veces mayor que el actual, subiendo su nivel a internacional y conectándolo con la ciudad a través del tren de alta velocidad. Desarrollando nuevas zonas y dotándolas de todos los servicios sanitarios, educativos y comerciales necesarios para dar cobertura a los cientos de miles de nuevos vecinos que tendrán en el futuro.

Por mi experiencia no desestimaría ir poniendo el ojo en aquellas provincias o ciudades chinas donde se trabaja en planes de desarrollo ambiciosos, aunque tengan su punto álgido dentro de dos décadas, como hay algunos.

Últimamente se habla mucho de la isla de Hainan. Con un plan de desarrollo turístico y comercial sin precedentes en China, genera el interés de muchos extranjeros que dudan que pueda llevarse a fin un plan como ese, que pondrá sin duda a Hainan en primera línea mundial de estos sectores antes del año 2035 y que supone una apertura hasta ahora nunca vista en China en algunos ámbitos.

También me preguntan sobre los planes de desarrollo de las provincias interiores del suroeste del país o las oportunidades de crecimiento profesional en provincias del centro o norte de China, con menos desarrollo que las más conocidas y un número de residentes extranjeros muy bajo.

Todo es cuestión de analizar y buscar oportunidades. Seguramente cada uno de nosotros tenemos un lugar en China que encaja perfectamente con nuestro perfil y con nuestras aspiraciones, pero hay que buscarlo. En esa búsqueda, que no nos distraiga nuestro concepto occidental de lo “grande” o “pequeño”, porque muchos pequeños lugares de China, pueden ofrecer a personas y empresas extranjeras, más negocio que todo el que le puede generar su país de origen. Para empezar, ¿para qué necesitamos más?.

 

Víctor Ladreda

15 años en China en cargos de dirección general en ámbitos público y privado.