A punto del llanto, Genaro García Luna refrenda su inocencia

México. -Dos segundos antes de ingresar a la sala 2A que preside la juez magistrado Peggy Kuo se escucha como Genaro García Luna es despojado de los grilletes atados a sus pies. El “¡clanck!” de ese sonido seco, anuncia su aparición sin esposas y a los pocos segundos ya firma un documento.

En otra corta audiencia de escasos 10 minutos, Genaro García Luna volvió a clamar su inocencia ante la autoridad.

Yo estaba en la primera fila del lado izquierdo por donde salió así que puedo asegurar que no tenía esposas ni grilletes como apuntan otros colegas en sus textos.

Vestido con una sudadera gris que le quedaba grande, pantalón caqui y tenis negros con suela blanca, el exsecretario de Seguridad Pública durante el sexenio de Felipe Calderón anuncia con su semblante demacrado y actitud sumisa los estragos del encierro. Desde que ingresó a la sala, en cada oportunidad, voltea a ver a sus familiares ubicados en la segunda fila de una abarrotada sala, como buscando en ellos una respuesta.

Kuo le indicó parte de los cargos por los que lo acusa la fiscalía del distrito este neoyorquino, mismos que no le fueron leídos sino que la empleada federal se limitó a preguntar al mexicano si conocía el expediente. Él contestó afirmativamente y entonces fue cuando la juez le cuestionó si se declaraba culpable o no culpable, obligando al exfuncionario mexicano a otro revire sobre la familia que reafirmaron la segunda opción.

Fue la traductora quien exclamó un “No guilty”, que resonó en toda la sala como promesa de un nuevo juicio. Morillo, su abogado, fue suplido por el litigante de oficio asignado por el tribunal, Cesar de Castro, cuya elegancia recordaba los buenos tiempos del acusado, cuyo atuendo al que se sumó el cabello despeinado a tono con la pesadumbre que lo embargaba. De Castro, por cierto anunció que trabajaban en un reclamo de libertad bajo fianza. 

En su turno, la asistente de la fiscalía Erin Reid leyó a la juez parte de la carrera criminal de GGL y sugirieron mantenerlo preso debido "a su gran fortuna personal pues sus conexiones con altos funcionarios del gobierno mexicano de alto rango, aumentan el riesgo de una fuga". Rein también acusó a García Luna de "dar paso a la droga del Cártel de Sinaloa y proporcionar información de inteligencia a cárteles rivales a cambio de sobornos millonarios", tal y como se lee en el expediente.

García Luna, arquitecto de la fallida Guerra contra el narco emprendida durante el sexenio de Felipe Calderón, tendrá 70 días para replantear su estrategia y se le volverá a preguntar sobre su decisión al culminar ese tiempo. Dicho periodo comenzará a correr a partir del 21 de enero, fecha que la juez Kuo puso para que, ahora si el juez Brian Cogan, a cargo del caso, lo reciba en una nueva audiencia.

Mientras le era leído esto último, el ingeniero García Luna insistía en voltear a ver a sus querencias ubicados cinco metros a sus espaldas. Antes de retirarse se llevó la mano al pecho y luego envió un beso a su esposa y dos hijos, mientras intentaba preguntarles algo que ellos no entendían. Si cuando logra emitir sonidos es complicado captar su mensaje, la pura gesticulación complica aun más el asunto.

Como respuesta obtuvo un apagado "te amamos" de su mujer que él ya tampoco escuchó arropado por los cuatro marshalls que lo custodiaban.

Luego, con la cara llena de angustia y a punto del llanto desapareció por la puerta lateral por la que ingreso, dejando en suspenso los detalles de su caso hasta esta nueva audiencia programada para el martes 21 de enero a las 9:30 de la mañana.


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