Una futbolista en tu camino

El movimiento feminista ha tomado una fuerza especial en los últimos tiempos, y  en el ring de las redes sociales, se han presentado debates muy acalorados, que desde mi punto de vista, algunos podrían evitarse si tan solo pudiéramos definir y unificar el concepto “feminista”. Esa ha sido una tarea de estudiosos y analistas desde hace más de un siglo sin haber llegado a una sola conclusión, y tampoco es el objetivo de este escrito. Sin embargo, me parece importante destacar lo siguiente:

En su consideración de movimiento social, el feminismo se conceptúa como un proceso, una sucesión de etapas o fases, también llamadas “olas”. En cada fase u ola, se han desarrollado ideas y conceptos, teorías, estrategias, acciones y corrientes muy diversas. Como movimiento de transformación de las relaciones de poder entre hombres y mujeres, el feminismo realiza una crítica de la visión androcéntrica de la sociedad, a la que debe atacar para conseguir sus objetivos.

Desde mi lupa, identifico dos líneas principales en la ola que nos está tocando vivir: La que demanda terminar con la violencia: feminicidios, abuso y maltrato, violaciones y desapariciones; y la segunda empujando fuerte para conquistar espacios y reconocimiento igualitario al de los hombres.

Sobre el primero, solo puedo decir que el poderosísimo efecto internacional e intercultural del performance “un violador en tu camino” del colectivo feminista Lastesis me ha movido cada fibra, y considero que el tema merece mi total atención y su propio espacio de reflexión. En esta ocasión, retomo la segunda que tiene origen desde el siglo XIII, pero que en estos tiempos ha encontrado diferentes trampolines. Hoy pongo la mirada en el Futbol, pues la participación de las mujeres ha sido una lucha feminista.

El fútbol se considera un deporte de hombres, sólo ellos han podido jugar, ser entrenadores, comentaristas y aficionados. En cada historia y en cada entrevista con mujeres futbolistas a cualquier nivel, encontramos un factor común entre las jugadoras: todas se han encontrado con puertas cerradas, poca fe de los que las rodean o una carrera de obstáculos.

Y ¿cuáles son las causas/caminos que han abanderado estas mujeres amantes del balón? Los que yo encuentro más latente son los siguientes:

No es raro escuchar en los noticieros y programas de deportes, las diferencias abismales que hay en los sueldos de los y las futbolistas profesionales. Algunas razones que se han dado para justificar esta desigualdad salarial son: la asistencia de la afición a los estadios, la cobertura mediática, los patrocinios y los premios. El caso de la selección de Estados Unidos ha ayudado a desmentirlo, ya que ellas tienen el récord de audiencia en un partido de fútbol en el país, han ganado 4 mundiales, son tan conocidas como sus contrapartes hombres y aun así ganan máximo el 38% de lo que ganan ellos.

A su vez, otras figuras del deporte femenil, han utilizado su fama como plataforma política. Algunos ejemplos son el de Ada Heberberg, la primera mujer en ganar un Balón de Oro y considerada en su momento la mejor jugadora del mundo, quien decidió no jugar el Mundial Francia 2019 como un acto de protesta por las condiciones de desigualdad que se viven en el fútbol en Noruega, su país. Resulta difícil imaginar a cualquier futbolista colocando un posicionamiento político y colectivo por encima de su carrera profesional. Asimismo, jugadoras como Megan Rapinoe y Alex Morgan, de la selección de Estados Unidos, han dicho en repetidas ocasiones que en caso de ser nuevamente campeonas del mundo no irán a la Casa Blanca y se han mostrado abiertamente anti Trump. Incluso, Rapinoe se ha definido a sí misma como una “protesta andante” y no canta el himno nacional ni lleva la mano al pecho al inicio de los partidos. Además sigue haciendo historia al conseguir una nueva distinción que le posiciona un escalón por encima del resto. Fue elegida 'Deportista del Año' por la revista Sports Illustrated.

"Rapinoe desafió las percepciones de ella, de las atletas, de todas las mujeres. Lideró a sus compañeras de equipo, tres meses antes de su torneo de campaña, al demandar a la Federación de Fútbol de los Estados Unidos por el mismo salario y declarar por adelantado que no visitarían la Casa Blanca cuando ganaron la Copa", declaró la revista

Por otro lado, hay las que están luchando por recibir apoyo, ser visibles y reconocidas. Previo al Mundial Francia 2019, hubo mucha publicidad al respecto. Dos de estos comerciales hechos por la selección de Alemania y de México tenían un mensaje común: apelar a cómo a pesar de sus logros, su lucha y su trabajo, juegan para países que no las conocen por el simple hecho de ser mujeres, y juegan no sólo contra sus rivales en la cancha, sino contra los prejuicios. “We don’t have balls, but we know how to use them”, dijeron las alemanas.  “Queremos que todos se enteren que el rival a vencer el día de hoy no está en Francia, está en México. Está en cada persona que no crea en el poder de las mujeres”, dijeron las mexicanas.

El fútbol femenil no ha encontrado el eco necesario, pero la emoción de jugar, resistir y buscar que otro fútbol sea posible de parte de las jugadoras, es una lucha profunda por la igualdad de derechos y la libertad de las mujeres. Una lucha feminista a la que le queda camino por andar y le falta mucho apoyo, pero que ya ha metido reverendos goles.

A ti que lograste leer hasta este punto sin haberle dado lata al hígado, te invito a seguir a estas guerreras y apoyar su camino desde la tribuna. Si por ahí sigues conmigo a pesar de uno o dos retortijones, la invitación es a entrarle al debate con apertura y propuestas constructivas.

Para crecer, tenemos que caminar hombres y mujeres de la mano, que por eso convivimos y muchas veces hasta en la más profunda intimidad. Tenemos que hablar…

@kperezgil

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