HACIENDO POSIBLE LO ‘IMPOSIBLE’

¿Quién o qué determina si un sueño es posible o imposible? Considero que en el momento en el que lo consideramos posible, deja de ser un sueño y se convierte en “proyecto”. Pero ¿qué tanto influye la opinión de los demás? Y ¿en qué momento un proyecto es mío, y en qué otro se convierte en colectivo?

El pasado 28 de octubre, el nepalés Nirmal Purja, junto con un equipo de sherpas, hizo cumbre en las 14 montañas de más de 8 mil metros en seis meses, estableciendo un récord para una hazaña que le llevó poco menos de 8 años al anterior poseedor de dicha marca. Lo llamó “Project Possible” ante la incredulidad de muchos de la posibilidad de lograrlo.

Respaldado por varias agencias Nepalís, contó con campamentos base, comida, cocineros, transporte, material y escaladores sherpas que le abrieron la huella, lo acompañaron, le fijaron cuerdas cuando era necesario empleando, como él, oxígeno artificial y lo arroparon atentos a cualquier problema. También se apoyó de helicópteros para trasladarse de montaña a montaña y trazó rutas más sencillas a las tradicionales. Algo que los románticos de la montaña no ven con buenos ojos.

En la biografía de Alex MacIntyre escrita por John Porter, destaca la frase: “La pared era la ambición; el estilo se convirtió en la obsesión”. En el alpinismo se empujan los límites humanos, buscando siempre el cobijo de cierta ética. MacIntyre y sus cómplices jamás usaron oxígeno artificial, escaladores sherpas o campos fijos. Necesitaban darle un nuevo impulso a su actividad. Escogieron varias paredes vírgenes en ciertos ochomiles y sietemiles y se emplearon con una obstinación rayando en lo inhumano; tanto que apenas unos pocos han aceptado el reto.

Aquí es en donde me pregunto ¿de quién y para quiénes el proyecto? Porque comparar logros que tienen medios y formas distintas, me parece un sin sentido. Ejemplo reciente es el del nuevo tiempo record del maratón, por debajo de las dos horas de Kipchoge, arropado por un equipo de campeones del mundo marcándole el paso, con tecnología específica y bajo condiciones ideales. No es un record oficial, pero es un logro épico.

De la misma forma y a pesar de la controversia, es innegable que el viaje de los catorce ochomiles de Nirmal Purja ha sido colosal. A pesar de que su plan era teóricamente posible, la mayoría de analistas y expertos también apuntaban que lo más probable era que alguna de las cimas fuera fallida: clima adverso, condiciones inestables, problemas logísticos, administrativos, económicos, salud, lesiones, accidentes, etc. La relación de problemas inesperados era casi infinita, y a pesar de ello, en el camino ayudó en al menos dos rescates peligrosos de escaladores afectados, arriesgando su propio proyecto.

"Para mí no se trata del ego", dijo, explicando por qué se pondría en riesgo a sí mismo y a su proyecto. "Se trata de principios. No puedes llamarte escalador y no ayudar en esa situación".

- ¿Quién dijo ética? -

Independientemente de las formas, el logro fue a base de tenacidad, trabajo en equipo, la colaboración con varias agencias nepalíes y una excelente gestión del riesgo.

Purja comentó en una entrevista, que quizás lo más difícil de todo fue la diplomacia requerida para persuadir a las autoridades chinas de abrir la última montaña de su lista, Shishapangma, que estuvo cerrada a los escaladores durante un año. “Fue una locura, pero lo logré. Es parte de mi entrenamiento de Fuerzas Especiales. Te enseñan a encontrar soluciones, no a buscar excusas ".

Purja, que sirvió en las fuerzas especiales británicas, fue el que hizo el pasado mayo, la fotografía que mostraba decenas de escaladores atascados en la cumbre del Everesty que se volvió viral provocando las críticas de escaladores que dijeron que se estaba descuidando la seguridad y otorgando permisos a cualquiera que pagara 11 mil dólares. Ante ello, el gobierno de Nepal impuso nuevas reglas de escalada este año, destinadas a reducir la multitud en esa zona.

Nirmal espera que la atención internacional ahora centrada en sus escaladas traiga un perfil más alto a los alpinistas nepaleses cuyos esfuerzos son en su mayoría opacados por la cobertura mediática de los escaladores occidentales. “Los guías nepaleses se olvidan a menudo en la historia. Démosle crédito a la escalada nepalesa. Espero que lo que he hecho pueda ser visto como un ejemplo de lo que se puede hacer y de lo que es posible para el alpinismo nepalés”. El Proyecto Posible, no sólo era de él, sino incluía a todo su equipo, y la comunidad de compatriotas escaladores. El objetivo, no era simplemente establecer una marca, sino pronunciarse en nombre de los suyos. Y de paso, dar un fuerte empujón a las políticas de control y seguridad en el Everest.

Nirmal concluye una entrevista a medios con lo siguiente: “Los registros están hechos para romperse. Algún día, alguien vendrá y será más fuerte. Las personas están limitadas solo por su imaginación. Si no sueñas, no lo harás. Los seres humanos somos capaces de hacer cosas increíbles".

Y con este mensaje, vuelvo a preguntarme ¿quién o qué determina la imposibilidad de un sueño? ¿Y bajo qué criterios evaluamos un logro, cuando es una hazaña nunca antes lograda independientemente de los medios? Ahí está la invitación a que alguien tome el reto…

Y con la misma validés, está la opción de seguir buscando empujar los límites humanos, al natural.

En mi humilde opinión, al final, cada quien sus retos. Siempre y cuando, no dejemos de tener uno en la mira (artístico, literario, deportivo, etc), pues de ahí surge la fuente de nuestro recurso energético más preciado: la dopamina. Y si en él, incluímos una causa colectiva, viene en dosis múltiple.

Así que a afocar la mira, que más aún, los retos son los trampolines del crecimiento.

@kperezgil

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