¡QUE VIVA UN SOLO MÉXICO!

Hace poco más de dos siglos comenzó la hazaña heroica de la lucha de los nacidos en esta tierra por dejar a un lado lo que olía a español y constituir una nación: la mexicana. Hoy festejamos el Inicio de la Guerra de Independencia de México, conmemorando aquel "grito" que diera por primera vez el cura Hidalgo la madrugada del 16 de septiembre de 1810.

Ahora, ¿quiénes somos los mexicanos? ¿Qué y cómo es lo que nos ha forjado?

Porque un país independiente construye sus propios valores, estos supondrían ser su bandera. Pero también es verdad que se trata de personas y de cómo interactuamos entre nosotros, lo cual lo hace muy complejo. Según el estudio “Análisis de los valores que construyen la identidad del mexicano” de la Universidad de baja California, “los valores son guías que orientan la conducta y vida de cada individuo y grupo social; son los fundamentos que permiten la cohesión de un grupo al establecer conductas que dan lugar a la estabilidad en el quehacer de la vida cotidiana.” México es un país de una diversidad cultural infinita, por lo que tratar de describirnos de forma unificada, resulta limitante e incluso arriesgado. Un indígena de Chenalhó no tiene los mismos valores que un padre de familia religiosa en Guadalajara o que una mujer joven en la Ciudad de México. Como afirma la Socióloga Sara Sefchovich, los valores están conformados por las múltiples pertenencias sociales, culturales, económicas, geográficas, religiosas, étnicas, de género, de posición económica y social que construyen a las personas.

Sin embargo, para efectos de esta reflexión, tomaremos como valores del mexicano, aquellos que, según el análisis “Valores del mexicano” de Citlali Arano, comúnmente nos distinguen en el extranjero y de los cuales solemos sentirnos orgullosos:

La humildad, siendo en su mayoría serviciales; La dignidad de trabajar para ver crecer a los nuestros, para superar nuestras condiciones aun a pesar de cruzar tiempos de infortunios; La familia, muy dados a interponerla, junto con el afecto, ante las demás situaciones; La alegría, con el sentido del humor tan característico que nos distingue; El trabajo, siempre desempeñando más de una obligación y pudiendo tener varios roles en el trabajo, entregado a largas jornadas laborales.

Y yo sumaría la resiliencia. Ya lo decía Einstein “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos”. Se trata de la habilidad de sobreponerse frente la fatalidad. Y los mexicanos hemos encontrado en la alegría y el sentido del humor, una forma de lidiar con la crisis cíclica en la que transitamos. Seguimos en la contienda con sonrisa en la boca a pesar de todo, como José Carlos Villarreal durante los pasados Juegos Panamericanos, al ganar medalla de oro (imagen que encabeza este escrito).

Sin embargo, la independencia en nuestro país ha quedado en el olvido… reducida a una simple fiesta; olvidando la construcción del país y cayendo en el egoísmo, la división, la polarización, la segregación. Y creo que puedo generalizar al decir que ya estamos agotados de ver y oír cómo existen egos enfrentados y violencia por todas las partes. Es una pena que hasta el deporte se ha visto inmiscuido en temas políticos, cuando realmente debería generar unión.

«El deporte tiene el poder de transformar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas… Tiene más poder que los gobiernos de derribar las barreras sociales.»

-Nelson Mandela-

En los Juegos Olímpicos, somos representados por una delegación por más diversa: 28 deportes y 41 disciplinas distintas (Río 2016), y a pesar de las inmensas diferencias que caracterizan a los deportistas que compiten en cada uno, en la fiesta olímpica son simplemente mexicanos. Se dejan de lado prejuicios como cuál deporte es mejor, más demandante o prestigiado; los orígenes de cada atleta, así como su “estrato social”, idiología política o religión. En el mundial de futbol, la selección deja de formarse por jugadores del América, las Chivas, el Pachuca, los Pumas, etc. Todos pertenecen a una misma representación: México.

Hoy festejo el cumpleaños de nuestro país, soy orgullosamente mexicana, sin embargo, creo que es momento de entender que la lucha por “la independencia” ya terminó, pero que seguimos en etapa de construcción. Es tiempo de luchar por la unión y la empatía, dejarnos de dividir entre fifís y chairos, conservadores y liberales, norteños y sureños, heterosexuales y homosexuales… y ser simplemente mexicanos, como en los juegos olímpicos o en el mundial de futbol. Recordar y ser entre nosotros, aquello que nos distingue como nación… ¡Que viva México!

¡Si señor!

@kperezgil

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